SigPyme es multiplataforma: Mac, Windows y Linux
Antes de preguntar el precio, casi todo el mundo pregunta lo mismo: «¿esto funciona en mi ordenador?». Y detrás de esa pregunta hay siempre una historia parecida: alguien que compró un programa de gestión y descubrió que la mitad de la oficina se quedaba fuera.
SigPyme es una aplicación multiplataforma: funciona en macOS, Windows y Linux. No son tres programas parecidos ni tres versiones con distintas funciones: es la misma aplicación, con las mismas prestaciones y sobre los mismos datos, instalada de forma nativa en cada sistema. Eso es posible porque está construida sobre Java.
Qué significa «multiplataforma» de verdad
La palabra se usa para dos cosas muy distintas y conviene separarlas, porque no cuestan lo mismo.
Están, por un lado, las aplicaciones web. Funcionan «en cualquier sistema» porque en realidad no funcionan en ninguno: funcionan en un navegador. El programa vive en un servidor y lo que tienes delante es una página. Se accede desde cualquier sitio, sí, pero a cambio cada acción viaja a la nube y vuelve, y hay cosas que en un navegador sencillamente no se pueden hacer con soltura.
Y están, por otro, las aplicaciones que se instalan y se ejecutan en el equipo —en Mac, en Windows o en Linux— y que trabajan a velocidad de escritorio. Estas son mucho más raras, porque hacerlas para tres sistemas operativos ha sido tradicionalmente hacer tres programas. Ahí es donde entra Java.
SigPyme es de las segundas. Se instala en el equipo y se ejecuta en él, en cualquiera de los tres sistemas.
Por qué está construido sobre Java
Java es la tecnología sobre la que funcionan buena parte de los sistemas críticos del mundo: bancos, aseguradoras, administraciones, logística. No es una elección estética. Para un programa de gestión empresarial aporta cuatro cosas que importan.
Un solo programa para los tres sistemas
Es la razón por la que existe la palabra multiplataforma en esta frase. El programa se desarrolla una vez y se ejecuta en macOS, Windows y Linux. Eso no es solo una comodidad para nosotros: significa que una corrección o una mejora llega a los tres sistemas a la vez, y que ninguno se queda atrás porque haya menos clientes usándolo. En los programas que se desarrollan por separado para cada sistema siempre hay una versión que va detrás, y suele ser la de Mac.
Rendimiento de aplicación instalada
Java compila y optimiza el programa mientras se ejecuta, adaptándose al uso real que se le está dando. En una aplicación de gestión —que se abre por la mañana y se cierra por la tarde, haciendo miles de operaciones por el camino— eso se traduce en algo muy concreto: los listados largos se recorren rápido, los cálculos son inmediatos y el programa no se atasca según crece el volumen de trabajo.
Capacidad para volúmenes grandes
Un programa de gestión que va bien con doscientos artículos y se arrastra con veinte mil no sirve: la empresa que crece se queda atrapada. La gestión de memoria de Java está pensada precisamente para aplicaciones que mueven mucha información durante muchas horas seguidas, y es lo que permite que SigPyme soporte millones de registros sin que el límite lo ponga el programa.
Longevidad
Esta es la ventaja que nadie valora al comprar y todo el mundo agradece a los cinco años. Java lleva tres décadas funcionando y manteniendo la compatibilidad. Un programa de gestión es una inversión a largo plazo: los datos de la empresa van a estar ahí dentro durante años, y conviene que la tecnología que los sostiene no dependa de una moda que caduque en dos.
Qué gana la empresa con esto
- Oficinas mixtas sin problemas. Administración en Windows, dirección en Mac, el servidor en Linux. Todos con el mismo programa y sobre los mismos datos.
- No hay que cambiar de equipos. El software se adapta al parque informático que ya tienes, y no al revés. Comprar ordenadores para poder usar un programa es un coste que casi nadie mete en la comparativa.
- Libertad para elegir después. Si dentro de tres años la empresa decide pasarse a Mac, o montar los puestos con Linux, el programa de gestión no entra en la ecuación.
- Sin licencias de otro sistema por debajo. Quien trabaja en Mac no necesita virtualizar Windows para poder facturar, con lo que eso cuesta en licencias, memoria y quebraderos de cabeza.
Multiplataforma y arquitectura híbrida no son lo mismo
Se confunden a menudo, así que merece la pena decirlo claro. Multiplataforma responde a en qué sistemas funciona: macOS, Windows y Linux. Arquitectura híbrida responde a dónde se ejecuta el trabajo: la lógica en el equipo del usuario y la nube solo para obtener y sincronizar datos.
Las dos cosas se refuerzan. Ser una aplicación instalada es lo que da la velocidad; ser multiplataforma es lo que evita que esa velocidad se pague con la exclusión de media oficina. Y la capa de microservicios es la que conecta esa aplicación con la tienda online, la extranet o las apps de los comerciales. Ver la arquitectura híbrida.
Y en el móvil
Los tres sistemas de arriba son los de ordenador, que es donde se lleva la gestión. Para iPad y iPhone el planteamiento es otro: aplicaciones específicas conectadas al ERP por microservicios, pensadas para lo que de verdad se hace fuera de la oficina —consultar un cliente, tomar un pedido, registrar una actuación—. Ver las aplicaciones móviles.