Qué es un microservicio y por qué le importa a tu ERP
«Microservicios» es una de esas palabras que aparecen en una propuesta técnica y hacen que el cliente asienta sin saber muy bien qué está aprobando. Vamos a explicarla sin jerga, porque la idea que hay detrás es sencilla y decide bastante sobre lo que una empresa podrá hacer dentro de tres años.
Un microservicio es un servicio pequeño e independiente que resuelve una sola cosa —consultar artículos, crear un pedido, validar un usuario— y responde a través de una API. Es la forma de que otras aplicaciones trabajen con los datos del ERP sin entrar en el ERP.
Primero: qué es una API
Una API es un punto de entrada por el que un programa le pregunta algo a otro programa. Ni más ni menos. Cuando el móvil te enseña el tiempo que va a hacer, no tiene los datos meteorológicos dentro: se los pide a un servicio, por una API, y los muestra.
Aplicado a la gestión: una tienda online no necesita tener una copia de vuestro almacén. Necesita poder preguntar cuánto stock hay del artículo 4210 y a qué precio se vende para ese cliente. Si el ERP sabe responder a esa pregunta, la tienda no tiene que duplicar nada.
Y entonces, ¿qué es un microservicio?
La palabra «micro» viene de que cada servicio hace una sola cosa y se puede cambiar sin tocar el resto. En lugar de un único bloque enorme que lo hace todo, hay piezas pequeñas:
- Un servicio que valida usuarios y dice quién eres.
- Un servicio que devuelve artículos con su precio y su stock.
- Un servicio que crea un pedido dentro del ERP.
- Un servicio que lista las facturas de un cliente concreto.
Cada uno se puede probar, corregir y ampliar por separado. Si mañana hay que cambiar cómo se calculan los descuentos, se toca el servicio de artículos y no se rompe la extranet.
Qué cambia en la empresa
Un solo sitio para cada dato
Es el cambio de fondo. El artículo, su precio y su stock viven en el ERP. La web los consulta, la app del comercial los consulta, la extranet los consulta. Nadie los copia. Cuando el precio cambia, cambia en todas partes porque solo estaba en un sitio.
Quien haya mantenido una tienda online y un programa de gestión en paralelo sabe exactamente cuánto trabajo es esto y cuántos errores evita.
Se acaba el doble tecleo
El pedido que entra por la web ya está en la gestión. El parte que rellena el técnico en el móvil ya está en la gestión. No hay una persona pasando a mano lo que otra persona ya escribió.
Se puede crecer por piezas
Con esta arquitectura no hay que decidirlo todo al principio. Se empieza publicando un catálogo, se ve funcionando, y en la siguiente fase se añade la extranet o la app de comerciales. Cada pieza nueva reutiliza los servicios que ya existen.
La puerta de entrada a la IA
Cualquier cosa que quiera hacer inteligencia artificial con los datos de vuestra empresa necesita poder acceder a esos datos de forma ordenada. Un ERP cerrado no se lo pone fácil. Un ERP con servicios bien definidos, sí.
Lo que no es
Conviene decir también lo que no significa abrir el ERP con microservicios:
- No es abrir la base de datos a internet. Se publican servicios concretos, no la base entera.
- No es que todo el mundo vea todo. Cada servicio exige autenticación y devuelve solo lo que corresponde a quien pregunta.
- No es cambiar de ERP. Quien trabaja en la oficina sigue viendo el mismo programa.
- No es gratis. Cada servicio es software que hay que definir, construir y mantener.
Cómo se decide qué servicios hacen falta
Nunca se empieza por la tecnología. Se empieza por una frase del tipo: «los comerciales pierden media mañana pasando los pedidos del cuaderno al ordenador». De ahí sale qué información necesita el comercial en la calle (clientes, artículos, su tarifa) y qué genera (un pedido). Y de ahí salen los servicios.
Si el punto de partida es «queremos microservicios», el proyecto casi siempre acaba costando más de lo que resuelve.