Software de gestión para pequeñas empresas: prioridades y bonificación
Una empresa pequeña necesita facturar, controlar existencias y cobrar a tiempo, pero suele tener menos personas para resolverlo. Elegir el software de gestión por fases permite centrar el presupuesto en las tareas que realmente necesitan mejorar.
Por eso aplicamos una bonificación del 50 % en todos nuestros productos a empresas de nueva creación y a autónomos y empresas con una facturación anual inferior a 50.000 € de base imponible. No es una promoción de lanzamiento: se mantiene mientras se cumpla esa condición.
El problema no es el precio, es la brecha
Llevamos años entrando en oficinas pequeñas y viendo el mismo cuadro. Un programa de facturación de hace quince años que nadie actualiza porque «funciona». Una hoja de cálculo paralela donde está la información de verdad. El stock, en la cabeza del que lleva el almacén. Y a la vez, en las empresas grandes, integraciones, cuadros de mando e inteligencia artificial redactando fichas de producto.
El precio importa, pero también el tiempo disponible para ordenar datos, aprender y cambiar hábitos. Una integración o la IA pueden ahorrar tareas; requieren configuración, revisión y mantenimiento. No conviene contratar automatizaciones antes de definir qué problema van a resolver.
Por dónde empezar con el software de gestión
- Facturación y cobros: prueba una venta completa y la consulta de pendientes.
- Existencias y compras: si vendes productos, prioriza el software de gestión de almacén y las entradas de proveedor.
- Administración: revisa el traspaso al programa de contabilidad y el trabajo con la asesoría.
- Automatización: incorpora OCR e IA cuando puedas comprobar sus resultados antes de guardar.
Mide tareas concretas: tiempo para registrar una factura, documentos pendientes de revisar o ajustes de stock. La mejora se comprueba con esas operaciones, no solo con el número de funciones contratadas.
Qué entra en la bonificación
Todo. No es una versión recortada ni un producto de entrada pensado para que te quedes corto en seis meses:
- Software de facturación con VeriFactu. Consulta con tu asesoría los requisitos aplicables a tu actividad.
- El ERP completo: ventas, compras, almacén, CRM, contabilidad, cobros y pagos.
- Microservicios para conectar la gestión con una tienda, una extranet o una app.
- Inteligencia artificial sobre tus propios datos.
- La implantación: el análisis, la configuración y la formación del equipo.
Bonificación del 50 % en todos los productos
Empezar a gestionar bien una empresa no debería depender de su tamaño. Si acabas de arrancar, o si facturas menos de 50.000 €, te aplicamos la mitad de precio en todo: facturación con VeriFactu, ERP, microservicios y desarrollo a medida.
- Empresas de nueva creación
- Autónomos o empresas con facturación inferior a 50.000 €
Comprobar si me aplica Ver qué incluye cada versión
La bonificación se solicita y se aplica sobre el precio de todos los productos. Se mantiene mientras la facturación anual, en base imponible, no supere los 50.000 €; al superarse ese importe, se retira.
La parte que más importa: aprender
Si tuviéramos que señalar de dónde sale el retorno real de estos proyectos, no diríamos «del software». Diríamos que sale de que la empresa aprende a mirar sus propios datos.
Es un cambio que se nota en cosas pequeñas. Alguien que antes prometía un plazo a ojo y ahora mira el stock antes de decir que sí. Un gerente que deja de preguntar «¿cómo vamos?» porque lo ve. Una persona de administración que descubre que el listado que hacía a mano cada mes salía con dos clics. Nada de eso está en el folleto de ningún programa, y es lo que de verdad cambia una empresa.
Por eso la formación no es un extra: los cursos en vídeo están en abierto, el asistente va dentro del programa y, en el programa modificable, forma parte de la implantación. Un programa que nadie sabe usar no es una inversión: es un gasto con manual.
Y la IA, que es donde más se nota la diferencia
La IA puede ayudar a una empresa pequeña a preparar información y reducir tecleo. La calidad depende de los datos disponibles y de la tarea: sus resultados requieren revisión.
- Preguntar en lenguaje normal «¿qué me ha comprado este cliente este año?» y tener la respuesta sin abrir seis pantallas.
- Convertir tres mil referencias descritas como TORN.INOX 6X40 en descripciones que una persona quiera leer.
- Preparar el resumen de un cliente antes de una visita.
- Un asistente que conoce el programa y resuelve las dudas del día a día, para que no acaben siempre en la misma persona.
Con una condición que repetimos siempre, porque es la que decide si esto funciona: la IA trabaja sobre lo que hay en el sistema. Si los artículos están mal descritos y los clientes duplicados, lo que devuelve es igual de malo, solo que más rápido y mejor redactado. Lo contamos con detalle aquí.
El Bono SigPyme como ayuda al presupuesto
Es una bonificación comercial propia, no una subvención pública. Los precios y condiciones se centralizan en la página del Bono SigPyme. La guía para solicitarlo explica qué preparar antes de contratar.
- Quién puede pedirla. Empresas de nueva creación, y autónomos o empresas cuya facturación anual sea inferior a 50.000 € de base imponible. El límite es el mismo para un autónomo que para una sociedad: no basta con ser autónomo.
- Se solicita. No se aplica sola: nos lo pedís y la aplicamos sobre el precio de todos los productos.
- Se mantiene en el tiempo. Mientras la facturación siga por debajo de esa cifra, la bonificación sigue. No es un descuento de primer año.
- Se retira al superar el límite. Cuando la empresa pasa de 50.000 €, se deja de aplicar. Dicho de otro modo: la bonificación deja de hacer falta justo cuando el negocio ha crecido, que era de lo que se trataba.
Por qué nos compensa
Por si suena raro que alguien cobre la mitad: nos compensa. Una empresa que empieza bien acompañada crece, y cuando crece necesita más —microservicios, una tienda conectada, aplicaciones para el equipo— y sigue con nosotros. Nos interesa mucho más eso que cobrar el doble a alguien que no puede pagarlo y acaba volviendo a la hoja de cálculo.
Y hay una parte menos comercial: llevamos suficientes años en esto para haber visto negocios buenos irse a pique por no saber a tiempo lo que sus propios datos ya decían. Bajar esa barrera nos parece la forma más útil de dedicar el oficio.