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SigPyme

Diseño y facilidad de uso: un ERP que no parece una web

Un programa de gestión no se elige por su aspecto. Se elige por lo que hace. Pero después se usa ocho horas al día, todos los días, y ahí el diseño deja de ser una cuestión de gusto: es la diferencia entre una tarea que sale en dos clics y otra que obliga a recordar dentro de qué menú estaba escondida la opción.

La mayoría de los programas de gestión que hay hoy en el mercado son aplicaciones web: se abren en el navegador, esconden las funciones en menús desplegables y responden con el retardo de cada petición al servidor. SigPyme es una aplicación instalada, con todo a la vista en la pantalla principal, ayuda y chat en cada pantalla y una respuesta inmediata.

SigPyme funcionando a la vez en un iMac, un MacBook, un iPad y un iPhone: la pantalla principal muestra los módulos agrupados en columnas —ingresos, presupuestos, varios— y el asistente abierto con preguntas sugeridas.
La misma pantalla, el mismo orden y el mismo asistente en todos los equipos.

Un diseño actual, no una pantalla de los años noventa con colores nuevos

Buena parte del software de gestión que se usa en las empresas arrastra una interfaz heredada: formularios densos, rejillas de datos que ocupan toda la pantalla, iconos diminutos, ventanas dentro de ventanas. Funciona, pero cuesta enseñarlo y cuesta que alguien nuevo se encuentre a gusto en él.

SigPyme parte de otra idea: que un programa de empresa puede tener el mismo cuidado visual que cualquier aplicación que la gente usa fuera del trabajo. Tipografía legible, espacio, color usado para orientar —no para decorar— y una identidad propia que se reconoce de una pantalla a otra.

Todas las funcionalidades a la vista

Esta es probablemente la decisión de diseño más visible, y la que más se nota el primer día. Al abrir SigPyme, las funciones están delante, agrupadas por bloques: clientes, pedidos, facturas, presupuestos, cobros, tarifas, estadísticas, el panel de la empresa.

No hay que desplegar un menú para descubrir qué se puede hacer. No hay un submenú dentro de otro submenú. No hay que saber de antemano que aquello que buscas está en «Utilidades → Mantenimientos → Auxiliares».

Un menú desplegable esconde la mitad del programa a quien todavía no lo conoce. Y a quien ya lo conoce le cobra un clic por cada uso, todos los días del año.

Es un planteamiento que se paga en superficie de pantalla, y por eso muchas aplicaciones web no lo hacen: en un navegador el espacio disponible es menor y hay que ir escondiendo cosas. En una aplicación de escritorio se puede permitir que el usuario vea el mapa completo desde el primer momento.

Botones que dicen lo que hacen

Dentro de cada pantalla, la misma regla. Las acciones aparecen como botones etiquetados en el sitio donde se necesitan: crear, buscar, imprimir, enviar, facturar, contabilizar. No como iconos que hay que interpretar ni como opciones ocultas en un menú contextual que solo aparece si se hace clic con el botón derecho en el sitio exacto.

El resultado práctico es que un usuario nuevo puede mirar una pantalla y responder solo a la pregunta «¿qué puedo hacer aquí?». Sin manual y sin que nadie se lo enseñe.

La ayuda y el chat están en todas las pantallas

SigPyme lleva un asistente integrado disponible desde cualquier punto del programa. No es una página de ayuda aparte, ni un PDF, ni un enlace a un manual en otra ventana: está en la pantalla en la que estás trabajando, cuando surge la duda.

Además está especializado por temarios, de modo que la respuesta se ajusta al área sobre la que se pregunta —facturación, almacén, contabilidad, pedidos— en lugar de devolver una explicación genérica. Sobre esto escribimos en aprender un ERP sin depender de la formación.

La diferencia con el modelo habitual es de fondo: en la mayoría de los programas, cuando alguien se atasca, la salida es llamar por teléfono o abrir una incidencia. Aquí la primera respuesta está dentro del propio programa.

Procesos ordenados, siempre en el mismo orden

Hay un recorrido que se repite en toda la aplicación y que conviene explicar porque es lo que hace que el programa se aprenda una vez y valga para todo:

  1. Funcionalidad
  2. Listado
  3. Ficha

Se elige la función, aparece el listado con lo que hay, y desde el listado se entra en la ficha concreta. Funciona igual para un pedido, para un cliente, para un proveedor, para una factura, para un artículo o para un asiento contable.

Quien ha entendido cómo se trabaja con clientes ya sabe cómo se trabaja con proveedores. No es que se parezcan: es que es el mismo camino.

Continuidad en toda la aplicación

Esa continuidad se extiende a los detalles: los listados se buscan y se ordenan igual, los botones están en el mismo sitio, las fichas se guardan de la misma forma, el asistente se abre desde el mismo lugar. La consecuencia es que el tiempo de aprendizaje no se multiplica por el número de módulos que se usen.

En un programa sin esa disciplina, cada módulo se aprende por separado —y a menudo se nota quién lo programó y en qué año—.

Rápido, que es lo que más se nota

Un programa de gestión se usa a base de repeticiones: entrar en un cliente, volver, entrar en otro, buscar una factura, cambiar de pantalla. Si cada uno de esos movimientos tarda un segundo y medio porque hay que ir y volver del servidor, la jornada se llena de esperas pequeñas que nadie contabiliza pero todo el mundo sufre.

SigPyme responde de forma instantánea porque el programa se ejecuta en el propio equipo y solo consulta la nube para obtener o sincronizar datos. Es lo que llamamos arquitectura híbrida: la velocidad de una aplicación de escritorio con la conectividad de una aplicación web.

También es lo que permite cosas que dentro de un navegador no salen igual de bien: trabajar con ventanas, imprimir, manejar volúmenes grandes en un listado o integrarse con el equipo —impresora de tickets, lector de códigos de barras, cajón portamonedas— como hace SigPyme TPV.

El mismo programa en Mac, en Windows y en Linux

Y con el mismo aspecto. SigPyme no es una versión Mac recortada de una versión Windows: es la misma aplicación, con la misma pantalla y las mismas funciones, funcionando de forma nativa en cada sistema. Está contado en SigPyme funciona en Mac, Windows y Linux y en SigPyme para Mac.

Para una empresa con equipos mezclados eso significa que la formación es una sola, la documentación es una sola y nadie trabaja con «la versión buena» mientras otro se apaña con la otra.

Por qué esto importa al elegir programa

Cuando se compara software de gestión suele mirarse la lista de funciones. Es lógico, pero la lista de funciones no dice nada sobre lo que va a costar usarlas. Dos programas pueden emitir la misma factura y que en uno sean tres pasos y en el otro nueve.

Merece la pena mirar, en una demostración, cuatro cosas concretas:

Son preguntas que no aparecen en ningún cuadro comparativo y que determinan cómo se vive el programa a partir del segundo mes.

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Preguntas sobre el diseño y el uso de SigPyme

¿SigPyme es un programa web?

No. Es una aplicación que se instala en el equipo y que consulta la nube para obtener y sincronizar los datos. Por eso responde de forma instantánea, puede mostrar todas las funciones a la vez y se integra con impresoras, lectores de códigos de barras y otros dispositivos. Ver qué es la arquitectura híbrida.

¿Hay que aprender un programa distinto para cada módulo?

No. Toda la aplicación sigue el mismo recorrido —funcionalidad, listado, ficha— y las acciones están siempre en el mismo sitio. Quien sabe trabajar con clientes sabe trabajar con proveedores, pedidos, facturas o artículos, porque es el mismo camino.

¿Dónde está la ayuda cuando alguien se atasca?

Dentro del propio programa. El asistente está disponible en todas las pantallas y está especializado por temarios, de modo que responde sobre el área en la que se está trabajando. También hay cursos en vídeo en nuestro canal de formación. Ver el asistente.

¿Por qué no usa menús desplegables?

Porque un menú esconde la mitad del programa a quien todavía no lo conoce y cobra un clic de más a quien ya lo domina. En SigPyme las funciones están agrupadas y a la vista en la pantalla principal, y dentro de cada pantalla las acciones aparecen como botones etiquetados.

¿Se ve igual en Mac que en Windows?

Sí. Es la misma aplicación, con la misma pantalla y las mismas funciones, funcionando de forma nativa en macOS, Windows y Linux. No hay una versión recortada para ningún sistema. Ver el artículo sobre multiplataforma.

¿Qué debería mirar en una demostración para comparar programas?

Cuántos clics hay hasta emitir una factura, cuánto tarda en cambiar de pantalla, si la ayuda está dentro del programa o hay que llamar, y si al cambiar de módulo hay que aprender otra forma de trabajar. Son cosas que no salen en las tablas comparativas y que se notan todos los días.

¿Cuántos clics os cuesta hoy hacer una factura?

Enseñadnos cómo trabajáis con vuestro programa actual y os mostramos el mismo proceso en SigPyme, paso por paso.

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