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VeriFactu

VeriFactu en un Mac: qué cambia de verdad en tu forma de facturar

Casi todas las conversaciones sobre VeriFactu empiezan por el miedo y terminan por la fecha. Merece la pena darles la vuelta: primero qué obliga a hacer exactamente, después a quién afecta y, por último, qué implica si tu empresa factura desde un Mac.

VeriFactu obliga a que el programa de facturación genere, por cada factura, un registro inalterable y encadenado con el anterior, y a que la factura lleve un código QR. En la modalidad Verifactu, esos registros se envían además a la Agencia Tributaria en el momento de emitir.

Qué cambia en la práctica

Para la persona que factura, casi nada: se sigue emitiendo la factura igual. Lo que cambia es lo que hace el programa por debajo, y sobre todo lo que deja de poder hacer.

Hasta ahora era perfectamente posible emitir una factura, imprimirla, y luego borrarla o modificarla sin dejar rastro. Muchos programas lo permitían porque resultaba cómodo: te equivocas en una línea, la corriges y reimprimes. La normativa lo que persigue es exactamente eso: que ese hueco desaparezca.

A partir de la entrada en vigor, cada factura genera un registro de alta con los datos exigidos y con la huella del registro anterior. Los registros quedan encadenados: si alguien borrase uno intermedio, la cadena se rompería y se notaría. Si hay que corregir una factura, se emite una rectificativa, con su propio registro. Se acabó el «bórrala y hazla otra vez».

El código QR

La factura debe incorporar un código QR y la mención correspondiente. Sirve para que quien recibe la factura pueda comprobar que ese documento existe como registro. En la práctica, para el emisor significa que hay que revisar las plantillas de factura: el QR tiene que caber, y tiene que salir también en las facturas que se envían en PDF por correo.

El envío a Hacienda

En la modalidad Verifactu —la que da nombre coloquial a todo esto— los registros se remiten a la sede electrónica de la Agencia Tributaria conforme se emiten. No es una declaración periódica: es un envío continuo, en segundo plano.

La pregunta que sale siempre en las reuniones: ¿y si me quedo sin internet? Conviene ser claro: para emitir facturas hace falta conexión, porque el registro tiene que remitirse. En SigPyme también se necesita para iniciar sesión. El resto del trabajo —clientes, presupuestos, almacén, consultas— sigue haciéndose contra la base de datos local.

A quién afecta y desde cuándo

Afecta, en términos generales, a empresarios y profesionales que emiten facturas mediante un programa informático y están sujetos a la normativa española de facturación. Quedan fuera determinados supuestos, entre ellos quienes ya están en el Suministro Inmediato de Información (SII).

Las fechas fijadas son el 1 de enero de 2027 para los contribuyentes del Impuesto sobre Sociedades y el 1 de julio de 2027 para el resto de obligados.

Parece lejos. No lo está tanto: si el cambio implica cambiar de programa de gestión, hay que contar con la migración de datos, la formación del equipo y un par de meses de convivencia entre lo viejo y lo nuevo. Y el último trimestre antes de cada fecha va a estar saturado para todos los que nos dedicamos a esto.

Y si facturo desde un Mac

Aquí es donde la conversación se vuelve concreta. La mayoría de los programas de facturación españoles están hechos para Windows. Muchas empresas que trabajan con Mac llevan años resolviéndolo de una de estas tres maneras:

Las tres siguen siendo posibles con VeriFactu, siempre que el programa esté adaptado. Pero es buen momento para revisar si compensan. Si de todas formas hay que tocar el sistema de facturación, quizá merezca la pena dejar de mantener una máquina virtual encendida para emitir cuatro facturas al mes.

La pregunta que conviene hacerle al proveedor actual, cuanto antes y por escrito: ¿vuestro programa va a estar adaptado a VeriFactu, en qué versión, y funciona en macOS sin virtualizar? La respuesta a esa pregunta decide bastante.

Lo que nosotros hacemos

SigPyme es un programa de facturación y un ERP que funciona de forma nativa en macOS y que genera los registros de facturación exigidos, con su encadenado, su firma, su envío y su QR. Nosotros nos encargamos de la implantación: instalación, importación de clientes y artículos, revisión de las plantillas de factura y formación.

Si estáis en esa situación —Mac en la oficina, una fecha en el calendario y un programa del que no sabéis si va a llegar—, es exactamente la conversación que conviene tener con tiempo.

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Este artículo resume la normativa a efectos divulgativos y no sustituye al asesoramiento fiscal. Consultad vuestro caso concreto con la asesoría.

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